Vivimos en un mundo rodeado por las nuevas tecnologías, que en los últimos años han tenido una expansión considerable. Según la investigación "Menores y nuevas tecnologías: ¿uso o abuso?, de Silvia Villadangos y Francisco Labrador, "han provocado un cambio muy importante en la vida de las personas y en el funcionamiento de la sociedad, pues su utilización afecta a ámbitos muy variados (…) Son omnipresentes, se han introducido prácticamente en todos los hogares y ámbitos laborales, incluso acompañan todo el día a la persona, exigen atención y dedicación casi en exclusiva".
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC's) han posibilitado mejoras en el proceso de comunicación, eliminando fronteras geográficas, garantizando el acceso desde cualquier dispositivo y ubicación. Sin embargo, dice la investigación, "esta dedicación tan importante en tiempo y atención también está presente en el uso que los menores hacen de ellas.
Esto ha generado una gran alarma, en especial entre padres y educadores, al constatar que muchos menores han disminuido otras actividades (estudiar, leer, salir con amigos, hacer deporte…), consideradas tradicionalmente muy positivas, para dedicar más tiempo a las nuevas tecnologías".
Su uso ha excedido la mera comunicación para constituirse en un mecanismo identitario y de rango entre pares. Si bien la mayoría de estudios hablan acerca de los niños y adolescentes, muchos adultos pueden desarrollar dependencia a las TIC's.
En algunos artículos sostienen que se habla de abuso de las TIC's, cuando los tiempos dedicados frente a la pantalla aumentan progresivamente, pudiendo llegar a generar aislamiento de familiares y amigos, disminución en el rendimiento escolar, dependencia a los dispositivos, por ejemplo sentimiento de malestar y berrinches cuando a los niños o adolescentes se les quita el celular o la computadora. Algunos de los síntomas que permiten advertir la dependencia son:
- Dejar de hacer cosas que antes le gustaban.
- Cambia horarios de sueño o comida.
- Cambia el comportamiento y / o carácter. Más agresivo, más irritable.
- Discute por todo.
- Empieza a mentir y a justificar el tiempo excesivo dedicado.
- Bajada en el rendimiento escolar.
- Se muestra huraño, encerrado en sí mismo. No quiere hablar.
Los especialistas en familia recomiendan que los padres no deben prohibir el uso de las nuevas tecnologías, sino regular su uso a través de ciertas actitudes:
- Establecer de manera consensuada, debatiendo junto a sus hijos el tiempo que necesitan para estar conectados a Internet, incluyendo el tiempo de estudio y el de ocio de acorde a su edad.
- Que adulto supervise los contenidos en función de la edad.
- Enseñarles a que no respondan mensajes de desconocidos o de conocidos que puedan resultar ofensivos o violentos.
- Los padres deberían conocer las nuevas tecnologías y compartir tiempo con sus hijos con esta actividad. El problema actualmente está en la "brecha digital", en la que los padres no conocen los nuevos medios.
- Regular los tiempos de utilización de las tecnologías. Acondicionar tiempo de estudio u otras actividades al tiempo para jugar en el ordenador.
- Utilizar filtros de control o establecer horarios de posible conexión.
- Ser capaces de propiciar otras actividades lúdicas (fútbol, salidas con amigos).
- Ser unos modelos como padres estables y coherentes con lo que le pedimos.
La Academia Americana de Pediatría desarrolló algunos consejos para los padres, en relación a la exposición a las TIC's de acuerdo a la edad:
Edad:
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Orientaciones propuestas:
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Niños menores de 2 años.
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No se aconseja la exposición a ningún tipo de
pantalla. El niño esta en una fase de exploración del
entorno y esta etapa es crucial para su desarrollo cerebral. Sus actividades
principales deben ir orientadas a jugar, experimentar con objetos físicos
adecuados a su edad o a interactuar con otros.
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Entre los 2 y 7 años.
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A esta edad, los niños no deberían ver la TV. más de
1 o 2 horas diarias. No se recomienda el uso de ordenadores ni de
videoconsolas, salvo en aquellas actividades educativas que sean relevantes y
puedan ser supervisadas por un adulto. No cometer el error de dejarlos más
tiempo para evitar su aburrimiento o que se estén distraídos mientras no podemos
jugar o estar pendientes de ellos.
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Entre los 7 y 12 años.
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El tiempo máximo de exposición a las pantallas (en
cualquiera de sus formas: tv, ordenador, videoconsola, tablet, etc.) no
debería superar las 2 horas diarias en total. Se aconseja a esta edad evitar la conexión online a menos de que se
disponga de un control parental eficiente. Los móviles deberían utilizarse
como promedio a partir de los 12 años de edad. A esta edad o en edades
inferiores el uso del móvil debería estar sometido a un estricto control por
parte de los padres.
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A partir de los 13 años.
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Se amplía hasta 3 horas diarias el tiempo de
exposición a Internet, tv, móvil y consolas. Este tiempo debe seguir siendo supervisado y controlado en
contenido y tiempo por los padres. Más allá de los límites establecidos por
edad, se recomienda que sólo se permitan los juegos online a los niños que
muestren una madurez adecuada.
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Desde Fundación C.R.E.S.C.E.R recomendamos fortalecer los vínculos entre padres e hijos, mejorar la comunicación y acompañarlos permanentemente en su formación, aconsejándolos para decidir lo mejor para sí, fortaleciendo sus habilidades y sus vínculos con la comunidad.
Muchos jóvenes encuentran en el ciberespacio un refugio y un medio para liberarse de las ansiedades producidas por el contacto cara a cara, por baja autoestima o por no sentirse escuchados por la familia y amigos.

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