Hoy se celebra el Día Mundial Sin Tabaco, establecido el 31 de mayo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que tiene el propósito de fomentar un período de 24 horas de abstinencia de todas las formas de consumo de tabaco alrededor del mundo y generar conciencia acerca de las consecuencias nocivas que ocasiona el tabaquismo en nuestra vida y la de los que nos rodean.
El tabaquismo constituye una enfermedad crónica causada por la adicción a la nicotina y la exposición permanente a más de 7.000 sustancias, muchas de ellas tóxicas y cancerígenas.
Según la Organización Mundial de la Salud es la primera causa de muerte prevenible en la gran mayoría de países. Se calcula que sólo en Argentina mueren cada año 40.000 personas por esta causa.
Esta enfermedad afecta la salud de distintas maneras, a través de la aparición de enfermedades como cáncer (de pulmón, laringe, faringe, riñón, hígado, vejiga, entre otros;); enfermedades cardiovasculares (infartos, ACV, aneurismas); y respiratorias (bronquitis crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), e infecciones respiratorias reiteradas).
¿Por qué se habla también de "fumadores pasivos"?
El tabaquismo no sólo afecta la salud de los fumadores, sino también a la personas no fumadoras que están expuestas al humo de tabaco por convivir con fumadores. Se los denomina así, porque su organismo también se ve afectado por las toxinas y sustancias nocivas del humo de tabaco.
En especial, esta situación resulta sumamente perjudicial para los niños pequeños en los que puede llegar a causar: muerte súbita del lactante, infecciones a repetición, trastornos del desarrollo y del comportamiento. Por eso al no consumir cigarrillos no sólo le estamos haciendo un favor a nuestra salud, sino a nuestros padres y madres, nuestros hijos e hijas, nuestros amigos y amigas, entre muchos otros.
Según se puede constatar en la vida diaria, el inicio en el consumo de tabaco se da a edades cada vez más tempranas entre los 9 y los 14 años, muchas veces por presión del grupo de pares, por la idea de que calma los nervios, porque "si fumo, estoy a la moda". Esto no es cierto y debe ser trabajado desde todos los ámbitos (familia, escuela, Estado y muchos más) en los que el niño se desarrolla, mediante fuertes campañas de PREVENCIÓN.
Para dejar de fumar, es necesario tener mucha fuerza de voluntad y decisión para no consumir más esta sustancia nociva que nos perjudica cabalmente, consultando a especialistas o con terapia cognitivo- conductual, que potencien hábitos de vida saludable como alimentarse correctamente y realizar más actividad física, entre otras. Pero sobre todo, desde un fuerte trabajo en conjunto de PREVENCIÓN, fortaleciendo los factores protectores por y para nuestros gurises entrerrianos.
Desde Fundación C.R.E.S.C.E.R, nos sumamos a la celebración de este Día Mundial Sin Tabaco, para seguir construyendo REALIDADES SALUDABLES y poder eliminar definitivamente este flagelo, puerta a muchos otras adicciones.





