Desde hace más de un siglo, se celebra el Día Internacional del Trabajo el 1° de mayo. Desde Fundación CRESCER extendemos nuestro saludo a todas aquellas personas que día a día dedican su vida a su ocupación.
Realizar una actividad laboral es un derecho que tienen todos los seres humanos. Ésta acción dignifica; influye de manera positiva en la vida psicológica y social de la persona.
El trabajo es salud; es la armonía y el equilibrio de la vida. Trabajar hace que la persona se sienta útil, capaz y necesaria. Engrandece la autoestima y provoca el sentimiento de realización personal.
Por el trabajo, el hombre da lo mejor que tiene: su actividad personal, su mano de obra, su vida misma. Gracias a él, logra integrarse en la sociedad y proyectar una imagen positiva para si mismo y frente a los demás.
Si bien se ha denominado al trabajo como una actividad que se realiza a cambio de un capital económico o material, desde hace muchos años se está buscando transformar este significado, para incluir en él a quienes realizan su labor de forma desinteresada y ad honorem.
En esta fecha se conmemoran las luchas y los derechos conseguidos por los trabajadores, en los que se incluyen jornadas de no más de ocho horas, vacaciones pagas, obra social, entre otros.
Entendemos la importancia que trabajar tiene en la vida de las personas, en su salud mental y espiritual. El lazo que se forma entre el sujeto y la sociedad conforma un factor saludable para él y aquellos que lo rodean. Trabajar es un signo de vitalidad, superación y dedicación.

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