martes, 2 de mayo de 2017

El bullying y las adicciones

Estudios recientes han demostrado las diferentes relaciones que hay entre el consumo de drogas y los participantes de esta modalidad de acoso escolar. En este 2 de mayo, Día Mundial Contra el Bullying, vamos a visibilizar la importancia de la prevención de esta acción, que ataca fuertemente a la salud de las personas, principalmente a los que se encuentran en edad escolar.

   Si bien el bullying existe en diferentes ámbitos y abarca a sujetos de todas las edades, suele surgir desde la temprana edad escolar y es por eso que debe prevenirse desde ese momento.

   El acoso escolar aparece cuando una o más personas se ensañan y agreden de manera física, psicológica o verbal a otra. En los últimos años se han realizado diversas investigaciones y encuestas que han demostrado que este tipo de violencia actúa, muchas veces, como un factor que deriva en el uso de sustancias psicoactivas.
   Si bien es necesario mencionar que no todas las personas que intervienen en algún caso debullying poseen un problema de abuso de drogas, otras tantas si lo hacen. Tanto el hostigador como el hostigado, todos considerados víctimas, pueden caer en un consumo problemático.
    La víctima que es acosada suele buscar alternativas para evadir su realidad; cubrir e intentar superar el dolor físico y mental que le produce la violencia sufrida. A su vez, el acosador, que generalmente suele ser víctima hostigada en otro ámbito, busca en las sustancias el valor que necesitan para enfrentarse al mundo y a sus pares.
    El acoso escolar es una problemática de años que se ha logrado visibilizar en el último tiempo. Esta violencia, llevada al punto extremo, provoca la muerte de alrededor de 200 jóvenes por año a nivel mundial. La mayor herramienta que tenemos para enfrentarla es la prevención.
   Los factores protectores, es decir situaciones, conductas o elementos que favorecen el pleno desarrollo de la persona en un ámbito saludable, deben ponerse en marcha. En el hogar, en la escuela, en el club o en la plaza.
 Es necesario generar un ambiente de confianza entre los niños y sus mayores, ya sean familiares o docentes. El diálogo debe estar siempre presente entre las costumbres de los niños, deben aprender a escuchar y, principalmente, a hablar y expresar sus sentimientos y emociones.
    La violencia escolar muchas veces es silenciosa y ataca en lo más íntimo del ser. La salud mental y psicológica, aquella que a simple vista no puede mostrar su herida, es la más importante para una persona, sobre todo cuando aún es un joven en formación. El rol de la sociedad es claro en esta problemática: acción y prevención para construir un futuro saludable en la escuela y fuera de ella. 
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