Hoy, 24 de abril, se conmemora el “Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos”. Argentina, junto a otros 22 países, adhiere al reconocimiento de esta fecha como el inicio del genocidio que sufrió el pueblo armenio hace 102 años.
El repaso de la historia nos lleva a reconocer este acontecimiento como el primer genocidio del siglo XX. Este exterminio, que se cobró la vida de más de un millón y medio de personas, fue el reflejo de delitos de lesa humanidad originados por cuestiones de etnia, racismo y xenofobia.
Aunque ya pasó más de un siglo, la conmemoración de esta fecha propone una jornada para reflexionar sobre este acontecimiento y re educar a la sociedad para que situaciones así no se sigan repitiendo.
“Recordarles es necesario e incluso obligatorio, porque ahí donde no persiste la memoria significa que el mal mantiene aún la herida abierta”, pronunció el Papa Francisco al cumplirse 100 años de esta tragedia. Luego añadió que “esconder o negar el mal es como dejar que una herida continúe sangrando sin sanarla”.
La herida sangra; mientras muchos países en el mundo se niegan a pronunciar este ataque como un genocidio, los crímenes de odio se acrecientan día a día en la actualidad. La religión, el color de piel y, sobre todo, la xenofobia siguen siendo motivos de enfrentamiento entre pueblos y vecinos.
Si bien se anuncia a este día como una jornada por la tolerancia y respeto entre los diferentes pueblos, se puede expandir su significado y llevarlo a los motivos de discriminación más cotidianos. La clase socio económica, las preferencias musicales o deportivas, los ideales políticos o las preferencias género sexuales suelen ser los motivos más actuales de odio y discriminación entre pares.
La oportunidad de hacer eje en la tolerancia, de comprender la necesidad del respeto y la no discriminación son imprescindibles. Las personas somos seres humanos semejantes y, a la vez, distintos. La promulgación de este día es un paso fundamental para trabajar dos cuestiones sumamente importantes: por un lado, el amor y la aceptación al otro, entendiéndolo como un sujeto dotado de derechos. Por el otro, rememorar todos los hechos históricos mundiales, reflexionando acerca de la importancia de los Derechos Humanos y de la memoria, a través de la verdad y la justicia.

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