lunes, 9 de mayo de 2016

La importancia de fortalecer las HABILIDADES PARA LA VIDA


Ninguno de nosotros está aislado de la comunidad en la que nos desarrollamos a lo largo de nuestras vidas. Somos sujetos capaces de generar nuestras propias realidades, mediante la participación e interacción con los distintos actores de un grupo.  "Nuestra participación involucra a otros y se potencia en el sano desarrollo de esos grupos, de los cuales formamos parte: instituciones, grupos de amigos, compañeros de escuela, familia, organizaciones sociales y demás."

La mejora de la calidad de vida de nuestra comunidad se logra a través del trabajo en conjunto entre todos sus actores, para lograr una vida plena, saludable y feliz. 



Hay que trabajar fortaleciendo las habilidades, las destrezas de cada uno de los integrantes de un grupo y de los factores protectores. Un grupo es una red conjunta de potencialidades e individualidades, generada a través de la interacción de sus partes.

Hablar de salud es hablar de derechos, a sentirnos de la mejor manera posible y para lograr esto hay que valorar nuestras vidas, la de nuestros pares y la del resto de la comunidad.

Vivir saludablemente implica fortalecer habilidades y capacidades, sin las cuales seria muy difícil hablar de salud integral. Según la Organización Panamericana de la Salud, se las denomina habilidades para la vida. Éstas deben ser profundizadas, aprendidas y fortalecidas cotidianamente. Se pueden definir según tres categorías, complementarias entre si:

  • Habilidades Sociales o Interpersonales: son las que fortalecen nuestro accionar en grupos, pareja, familia y en toda la sociedad. Hay que aprender a comunicar lo que pensamos, a  cooperar, a trabajar en grupo y a escuchar a los demás y comprendernos.
  • Habilidades Cognitivas: son herramientas internas, de pensamiento que favorecen el desarrollo y el establecimiento de relaciones saludables con nuestro entorno. Tomar decisiones, solucionar problemas de forma creativa, tener un pensamiento crítico sobre nuestros actos y los de los demás; comprender las consecuencias de nuestros actos y poder analizar las influencias que ejerce nuestro contexto, nuestros pares, la escuela, la familia o los medios de comunicación en el desarrollo de nuestras vidas. 
  • Habilidades para el Control de Emociones: Ante determinadas situaciones, muchas veces nos enfrentamos a sentimientos que no podemos controlar. Controlar la ira, la resistencia a la frustración, analizarnos frente a una situación de conflicto, control del estrés y la capacidad de relajación nos pueden ayudar a fortalecer nuestra autoestima y mejorar la relación con los otros.  
La participación de los jóvenes en la comunidad consolida la práctica democrática, transformando las realidades y la calidad de vida, brindándonos las habilidades sociales y personales para potenciar nuestro desarrollo subjetivo y nuestras capacidades para hacer frente a los retos de la vida diaria. Estas habilidades nos permiten trabajar la PREVENCIÓN y seguir construyendo REALIDADES SALUDABLES.   

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